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La cancelación de la reunión entre Sánchez, Conte y Rutte muestra la tensión en la UE

La tensión que reflejó la última cumbre de la UE, una de las más intensas que se recuerdan en las instituciones europeas, no amaina. Después de esa discusión, centrada en la respuesta a la crisis del coronavirus, hay varios intentos de acercamiento en marcha pero de momento con escaso éxito. En ese consejo hubo un duro enfrentamiento entre Mark Rutte, primer ministro holandés, secundado en varias ocasiones por la alemana Angela Merkel, con la alianza entre Pedro Sánchez y el italiano Giuseppe Conte. Las cosas llegaron muy lejos, pero Holanda ha plegado velas y parece dispuesta a ajustar su posición inicial para tratar de mejorar su imagen entre el resto de socios europeos. Sin embargo, la desconfianza es todavía manifiesta y la última cita programada, una llamada telefónica en la que debían limar asperezas entre Sánchez, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, Conte y Rutte, fue cancelada el jueves en el último minuto. Fuentes comunitarias aseguran que “Michel continúa trabajando en la trastienda para rebajar la tensión”. Pero esas mismas fuentes reconocen que aún no es posible confirmar siquiera si el encuentro llegará a celebrarse o quiénes podrían participar en el mismo. “Habrá que ver la semana que viene”, añaden.

Giuseppe Conte, contrariado en las últimas horas con el papel de la Unión Europea en la gestión de la crisis, tomó la decisión el mismo día. El mandatario italiano consideró que había que incluir en la reunión, de una forma u otra, la opinión de la canciller alemana, Angela Merkel, y del presidente francés, Emmanuel Macron. Sin esas voces, señalan fuentes cercanas al Gobierno italiano, nada de lo que pudiese discutirse tendría validez a medio plazo. O al menos, tendría que revisarse. La reunión, de momento, ha sido aplazada hasta la siguiente semana, presumiblemente antes del encuentro del Eurogrupo, que tendrá lugar el martes 7 de abril. Fuentes del Gobierno español confirman que la cita estaba prevista y se canceló a última hora, aunque no quieren entrar en el detalle del motivo y señalan que es Michel quien ha decidido atrasarla y el que está coordinando las negociaciones. Fuentes diplomáticas de Bruselas admiten que quedó pospuesta y señalan que Holanda se precipitó en anunciar que se produciría.

En Bruselas hay un frenesí de documentos que filtran las instituciones europeas y los principales países para ganar el relato. El Eurogrupo apuesta por créditos en condiciones favorables a través del Mecanismo de Estabilidad (Mede) sin apenas condicionalidad: ese parece el mínimo común que cuenta con el consenso suficiente. Berlín ha presentado su propia propuesta, tan tímida como cabía esperar: los préstamos del Mede con condicionalidad, avales del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y algo de dinero procedente del presupuesto europeo. Francia ha sido más ambiciosa, con un fondo de rescate especial que podría endeudarse y dar así el paso de gigante que supone mutualizar la deuda. España va en esa misma línea.

Las negociaciones son intensas antes del Eurogrupo que marcará el rumbo para la nueva cumbre. Varias fuentes del Gobierno español que participan en ellas coinciden en que tienen la percepción de que la situación política está cambiando después de la última cumbre y el plante de Sánchez y Conte. Alemania y Holanda no están aún ni cerca de aceptar la mutualización de la deuda que provocará el coronavirus, esto es los llamados coronabonos, pero encima de la mesa empiezan a aparecer otras soluciones como la propuesta francesa de un gran fondo específico. Pero las fuentes españolas creen que el debate se producirá en dos fases. En una primera, que llegará en el Eurogrupo y después en la cumbre, se potenciarán los instrumentos ya conocidos y se plantearán otros nuevos como el que promueve Francia, pero más adelante, a medida que avance la crisis y se vean sus devastadores efectos económicos, se acabará aceptando alguna fórmula de mutualización, anatema hasta ahora para las muy ortodoxas Alemania y Holanda. Estos son los cálculos que se manejan entre los negociadores españoles, aunque aún queda mucho recorrido y mucha negociación.

España también le da relevancia, por el símbolo que implica, al nuevo fondo llamado SURE que supone hasta 100.000 millones de euros para proporcionar subsidios públicos respaldados por el conjunto de la Unión Europea que apoyen el mantenimiento del empleo durante la crisis. En España servirían para ayudar a pagar los gastos de los ERTE que se multiplican estos días. En la delegación española admiten que la negociación será muy dura, pero están convencidos de que a largo plazo se encontrará algún tipo de acuerdo porque si no se pondría en riesgo el euro. Esta vez, insisten estas fuentes, el ambiente en Europa es muy diferente al de 2008. Todas las delegaciones, incluidas las más duras, son conscientes de que esta vez no se podrá salir de la crisis a base de ajustes, ni siquiera dentro de unos meses, cuando vuelva una cierta normalidad, porque las opiniones públicas de países como Italia, España o Francia, que también se está viendo muy afectado, no lo aceptarían con una crisis que no es responsabilidad de ningún país y que está afectando a todos.

España e Italia mantienen una unidad de acción en esta crisis que quedó muy en evidencia en la cumbre. Ambos primeros ministros se enfrentaron a Merkel y Rutte. Aun así, la relación de Conte con Merkel ha ido en aumento en los últimos meses. Con Macron, en cambio, se ha tejido una nueva sintonía que ha roto con la etapa anterior, en la que los exvicepresidentes italianos, Luigi Di Maio (Movimiento 5 Estrellas) y Matteo Salvini (La Liga), dinamitaron todos los puentes con Francia en materia de colaboración económica y de inmigración. El Ejecutivo de Conte es ahora plenamente consciente de que sin la presencia de Merkel y Macron en cualquier reunión no podrá avanzarse hacia una solución que permita encontrar un mecanismo de mutualización de la deuda derivada de esta crisis. Por eso exigían que estuviera. Sánchez también ha mantenido una relación muy estrecha con Macron, con el que se ha aliado en varias ocasiones, y con Merkel siempre ha buscado acuerdos aunque en muchas ocasiones las posiciones estaban alejadas. Ahora España e Italia se concentran en ampliar el grupo de los nueve países que pedían la mutualización de la deuda provocada por el coronavirus y creen que es posible incorporar a otras capitales. Fuentes españolas señalan que la crisis es de tal calibre y es tan evidente que no es responsabilidad de ningún país, sino una pandemia global que afecta a todos, que poco a poco se romperá el eje norte-sur que dominó el debate en 2008 para entrar en una nueva fase. De lo contrario, añaden, estaría en riesgo el euro y el propio proyecto de la Unión Europea, algo que nadie se puede permitir, aseguran.

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